28 septiembre, 2026
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Si querés construir una espalda a prueba de balas y ganar fuerza funcional sin complicarte la vida con máquinas extrañas, la caminata del granjero es el ejercicio mandatorio que tenés que sumar a tus rutinas. Al sostener cargas pesadas a los costados mientras caminás, obligás a tu core abdominal a estabilizar cada paso para evitar desbalances en la columna. Para ejecutarla impecable, agarrá dos mancuernas de peso exigente, ponete de pie con el pecho erguido y asegurate de mantener las escápulas retraídas hacia atrás y hacia abajo. Mantené la mirada fija al frente y caminá con pasos cortos y firmes a lo largo de 20 a 30 metros sin permitir que los hombros se te caigan hacia adelante. Este movimiento recluta de manera brutal los músculos del antebrazo, el trapecio superior y los oblicuos profundos, desarrollando una fuerza de prensión manual que te va a servir para rendir más en cualquier otro ejercicio de tracción. Completá 4 series controladas descansando un minuto entre cada recorrido. Lo mejor de este ejercicio es que te enseña a respirar con el diafragma bajo tensión mientras te mantenés en movimiento. Si pasás muchas horas sentado en la oficina, dedicate unos minutos a caminar con peso y vas a sentir cómo tu postura corporal se transforma por completo.