Acá te dejamos algunos trucos:
- Las frutas ácidas y agrias como la granada o el limón potencian el sabor de otros alimentos más suaves, incluso el de otras frutas carentes de dulzor, mientras que las dulces aportan a las ensaladas un matiz agridulce.
- La piel del melón o la sandía partidos por la mitad y vaciados sirven de recipiente para las ensaladas. Se mezcla, por ejemplo, sandía con lechuga, palmitos, jamón y albahaca; se deja enfriar y se aliña con limón, mayonesa y mostaza.
- Las ensaladas de fruta conviene servirlas frías, pero una vez pelada la fruta debe consumirse enseguida. Lo mejor es que los ingredientes estén bien fríos antes de empezar a prepararlos.
- La manera de cortar la fruta dependerá del resto de ingredientes. Puede cortarse siguiendo su forma natural, a láminas, dados o tiras. Un corte fino y ancho da más volumen. Un corte pequeño permite integrar mejor los sabores.
- Las frutas que se ennegrecen al oxidarse han de rociarse con limón.
Cada fruta es un mundo, pero incluirlas en las ensaladas abre un amplio abanico de combinaciones gastronómicas: ácido con dulce, sabores fuertes y suaves, amargo y ácido.