24 enero, 2026
Bienestar
Las lesiones deportivas suelen ocurrir por movimientos repetitivos, mala técnica o falta de calentamiento. Conocer las más frecuentes ayuda a prevenir complicaciones y actuar rápidamente.
Los esguinces y distensiones musculares son comunes en actividades de alto impacto. Mantener la flexibilidad y fortalecer los músculos estabilizadores reduce significativamente el riesgo.
El uso de equipamiento adecuado también es clave. Calzado deportivo apropiado y superficies seguras disminuyen la probabilidad de caídas o movimientos bruscos.
Ante una lesión leve, el método reposo, hielo, compresión y elevación puede ayudar a controlar la inflamación inicial. Sin embargo, el dolor intenso requiere valoración médica.
La rehabilitación progresiva permite recuperar la movilidad sin forzar la zona afectada. Volver a entrenar demasiado pronto puede agravar la lesión y prolongar la recuperación.
Incorporar ejercicios de fortalecimiento y equilibrio en la rutina diaria ayuda a prevenir recaídas. La prevención siempre será más efectiva que el tratamiento posterior.