21 diciembre, 2025
Bienestar
La actividad física no se limita al gimnasio o al deporte competitivo. La OMS afirma que cualquier tipo de movimiento cuenta, desde caminar hasta subir escaleras o realizar tareas domésticas activas.
Integrar el movimiento en la rutina diaria ayuda a reducir el sedentarismo, uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Según los Centers for Disease Control and Prevention, las personas activas presentan menor riesgo de hipertensión, obesidad y diabetes tipo 2.
Además, moverse con regularidad mejora la movilidad articular y la fuerza muscular, especialmente con el paso de los años. Expertos en salud recomiendan aprovechar oportunidades diarias para mantenerse activo sin necesidad de rutinas complejas.
Convertir el movimiento en un hábito diario favorece una vida más saludable, funcional y con mayor nivel de energía