20 marzo, 2026
Bienestar
Empezar a correr puede parecer difícil al inicio, pero con un enfoque progresivo podés hacerlo de forma segura. Esta guía te ayuda a crear el hábito sin lesionarte y disfrutar el proceso.
Si nunca has corrido, lo más importante es empezar despacio. No se trata de correr largas distancias desde el primer día, sino de permitirle a tu cuerpo adaptarse poco a poco al esfuerzo.
Una buena forma de comenzar es combinar caminata y trote. Por ejemplo, podés caminar 2 minutos y trotar 1 minuto, repitiendo este ciclo durante 15 a 20 minutos. Con el tiempo, vas a ir aumentando los minutos de trote.
También es clave usar zapatillas cómodas y correr en superficies amigables como parques o tierra. Esto ayuda a reducir el impacto en las articulaciones y prevenir molestias o lesiones.
Escuchá siempre a tu cuerpo. Si sentís dolor o cansancio excesivo, bajá la intensidad o descansá. La constancia es más importante que la velocidad o la distancia al inicio.
Si mantenés la disciplina y corrés 2 o 3 veces por semana, en pocas semanas vas a notar mejoras en tu resistencia y energía. Empezar es el paso más importante.