19 marzo, 2025
Bienestar
Algunas personas pueden experimentar sensibilidad a ciertos alimentos, incluso cuando estos son inofensivos para la mayoría. Estas reacciones pueden clasificarse en tres tipos: intolerancias alimentarias, enfermedades mediadas por el sistema inmunológico (como la enfermedad celíaca) y alergias alimentarias. A continuación, explicaremos cada una de estas condiciones en detalle.
Las intolerancias alimentarias ocurren cuando el cuerpo tiene dificultad para digerir un alimento o uno de sus componentes. Un ejemplo común es la intolerancia a la lactosa, que puede causar síntomas como náuseas, diarrea y dolor abdominal.
La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune en la que el consumo de gluten, una proteína presente en el trigo, el centeno y la cebada, desencadena una reacción inflamatoria en el intestino delgado, afectando la absorción de nutrientes.
En una alergia alimentaria, el sistema inmunitario identifica un componente del alimento (el alérgeno) como una amenaza y reacciona agresivamente, causando diversos síntomas. Estas reacciones pueden variar desde leves, como picazón, hasta graves, como dificultad para respirar.
Un alérgeno alimentario es una sustancia, generalmente una proteína, presente en un alimento que desencadena una respuesta inmunitaria en personas susceptibles. Aunque existen más de 160 alimentos que pueden causar reacciones alérgicas, la mayoría de las alergias alimentarias se deben a 9 alimentos principales y sus derivados: leche, huevo, pescado, mariscos, maní , soya, trigo, frutos secos de árbol (nueces, almendras, avellanas, etc.) y sésamo (ajonjolí). Sin embargo, cualquier alimento puede potencialmente causar una alergia.