12 noviembre, 2025
Bienestar
Estar activo regularmente reduce el riesgo de enfermedades, mejora el ánimo y mantiene el cuerpo funcional. No es necesario hacer rutinas intensas para obtener beneficios, lo importante es moverse de manera constante.
Subir gradas, caminar trayectos cortos, bailar o hacer estiramientos durante el día cuentan como actividad física. Estos hábitos mantienen el cuerpo móvil y elevan la energía. Lo esencial es aprovechar oportunidades para moverse más.
Establecer horarios para caminar, hacer pausas activas o realizar tareas domésticas con intención ayuda a crear un hábito. Al sumar pequeños movimientos durante el día, se logra un estilo de vida más saludable sin esfuerzo extremo.
Registrar avances, recompensarse o invitar a un amigo mejora el compromiso. La vida activa debe sentirse natural y agradable. Con el tiempo, el movimiento se convierte en parte importante de la calidad de vida.